Muebles de jardin

Jardinería


Jardinería


El antiguo arte de la jardinería presupone en quienes lo practican la posesión de habilidades y habilidades que, sin embargo, solo se pueden adquirir con el tiempo, la experiencia y, a menudo, a costa de amargas frustraciones, absolutamente inevitables al practicar una actividad sujeta a eventos climáticos que no siempre son predecibles. La constancia, el cuidado, la disponibilidad de agua y, en cierta medida, la economía son el requisito previo indispensable.
Además, una jardinería capaz de compensar los esfuerzos y el compromiso no puede prescindir de un conocimiento preciso de los elementos básicos relacionados con la fisiología de las plantas y el suelo, y en particular del equilibrio que debe crearse entre estos elementos a lo largo del tiempo. La primera regla a tener siempre en cuenta es la de no forzar excesivamente los límites naturales de cada especie.

Diseñar un jardín


Una de las fases preliminares implica un análisis cuidadoso del espacio en el que se pretende practicar la jardinería.
El suelo puede variar en calidad y composición incluso en pequeñas parcelas, la exposición a los vientos predominantes debe dirigir la elección de las plantas que se combinarán entre sí, para crear alianzas naturales adecuadas para la realización de barreras de protección contra el viento verde. Pero diseñar un jardín también significa crear rincones y espacios agradables en momentos de relajación y en los que incluir, posiblemente, pequeños elementos arquitectónicos, con la creación de áreas de sombra naturales o inundaciones de colores y aromas de áreas con flores específicas.
El jardín solo crece con el tiempo. A veces, entonces, es el espacio natural mismo el que dirige algunas opciones de diseño. Las áreas desiguales o pedregosas pueden estirarse, por ejemplo, hacia la combinación efectiva de suculentas y cactus.
Esencial, especialmente en áreas con veranos calurosos y secos, incluye un sistema de riego, o simplemente la ubicación precisa de los puntos de agua.
Un buen diseño del jardín también debe tener en cuenta que la jardinería también requiere espacios operativos adecuados para llevar a cabo actividades relacionadas con la propagación de plantas, la preparación de compost, la protección de plantas y flores de las condiciones climáticas adversas. Por lo tanto, pequeños invernaderos, áreas de compostaje, cobertizos para herramientas y bancos de trabajo en rincones protegidos son elementos a tener en cuenta para que sea también una actividad cómoda y bien organizada.

La elección de las plantas.



Una vez identificadas las condiciones pedológicas y climáticas en las que operarán, la elección de las plantas debe estar orientada por algunos factores precisos, así como por gustos y preferencias personales. Cada planta debe poder adaptarse a las necesidades de luz, temperatura, exposición y tipo de sustrato a las diferentes áreas del jardín. Y el conjunto de plantas, en su ubicación, debe crear sistemas de sinergias capaces de facilitar la jardinería.
Los arbustos y setos a menudo se usan con el objetivo predominante de proteger áreas enteras utilizadas para reproducir especies más sensibles a los vientos. También hay innumerables especies perennes a través de las cuales se crean barreras naturales capaces de proteger las fronteras.
Para definir áreas específicas, se utilizan bordes floridos o de hoja perenne. Las especies adecuadas para la creación de pérgolas se pueden usar con el fin de embellecer paredes o cubrir las rejillas de la glorieta, para momentos de relajación. Los árboles frutales de hoja perenne, como los cítricos, a menudo utilizados en jardines, además de garantizar un cierto efecto estético, a lo largo del año, pueden proporcionar fruta para la cocina. Al igual que las inevitables plantas aromáticas, ingeniosamente esparcidas en un jardín, logran conciliar las necesidades de armonía estética, utilidad y cargas de trabajo reducidas, gracias a la frugalidad que las distingue.

Equipo de jardinería



Para facilitar las diferentes prácticas de cultivo, hay innumerables soluciones y herramientas disponibles. Algunos de estos son absolutamente básicos.
Se utilizarán palas y palas para la disposición y el procesamiento del suelo, para cavar hoyos y plantar. Los rastrillos para limpiar el suelo de residuos verdes y secos o durante la siembra, utilizándolos para nivelar el suelo. El desmalezador y la azada se utilizarán para airear el suelo y limpiarlo de malezas.
Junto con todas estas herramientas con mangos largos, no deben faltar aquellas con mangos cortos, como paletas y azadas de varias formas y funciones.
La elección de las tijeras se debe hacer en función de las necesidades a las que se enfrentará. Hay tipos simples para cortar las flores, con hojas rectas y delgadas, otras, las cizallas características, con hojas largas y fuertes para podar setos y arbustos.
Para las actividades relacionadas con la siembra útil se encuentran los vertederos en el punzón, la trasplantadora y el bulbo indispensable de la planta.
Se utilizarán bombas de presión o atomizadores de hombro reales y rociadores de fuelle para llevar a cabo tratamientos con pesticidas allí donde sea necesario. Por último, pero no menos importante, la buena y vieja carretilla será imprescindible.

Cuidado de cultivos


Una buena configuración de la tierra, cualquier mejorador del suelo, con el objetivo de mejorar la textura y la composición, las intervenciones de drenaje subterráneo son todas operaciones que, bajo ciertas condiciones, pueden apoyar, en términos de eficacia agronómica, la actividad de jardinería ordinaria. Pero la perseverancia con la que es necesario cuidar el jardín es quizás la primera característica de este arte secular.
Los tratamientos anuales de cultivo varían según las estaciones y el tipo de plantas presentes. La poda, la fertilización, el riego y la defensa antiparasitaria incluyen intervenciones regulares durante todo el año.
La poda seca o verde debe tener el objetivo de regular la fisiología de las plantas, su crecimiento y desarrollo en el espacio a lo largo del tiempo.
La fertilización, por otro lado, en invierno y primavera, debe, por un lado, mantener el suelo en buenas condiciones de vitalidad y riqueza, a través de la contribución de los elementos básicos indispensables para la fisiología de las plantas (nitrógeno, fósforo y potasio) y, por otro lado, para asegurar las plantas. Más exigente es la disponibilidad de nutrientes, para asegurar el crecimiento vegetativo y una buena producción de flores o frutos. Los fertilizantes orgánicos, que se pueden usar durante el otoño y el invierno, se pueden combinar con fórmulas químicas de disponibilidad inmediata durante la temporada de primavera.
Los tratamientos con pesticidas e irrigación, especialmente en la estación seca y calurosa, no deben descuidarse de ninguna manera, so pena de poner en peligro años de trabajo y compromiso.